(Del latin epitaphîus y este del griego ἐπιτάφιος, sepulcral)1. m. Inscripción que se pone, o se supone puesta, sobre un sepulcro o en la lápida o lámina colocada junto al enterramiento.
Ni fui el peor. Ni el mejor, por supuesto.
Tampoco hice los méritos suficientes, por supuesto.
No entendí. No entendí nada. Ni yo me entendía, ni siquiera una chispa de intento había.
Sólo dejé. Construí, destruí, recomupuse, diluye, arrojé, revolví. No hice la cama cuando debía.
No fregué los platos. No escuché. Me callé. Supuse. Interrumpí. Rompí aguas. Caminé.
Me hice pesado, liviano, escurridizo, ausente. Frívolo, distante. Aburrido, pesado. A ratos enfermizo.
Me he mordido las uñas. Una y otra vez. Y lo sigo haciendo. También sigo fumando...
Limpié lo justo, no me gustaba la clase de gimnasia. Odiaba el razonamiento sencillo. Complicado.
He cambiado de compañía de telefonía móvil. Y a veces me cuesta leer la hora en relojes de aguja.
Soy poco constante. Dejé las clases de italiano. Me negué a hacer sudokus y luego me enganché.
No entendí y sigo sin entender. Hay tanto que me queda por entender...
No concretizo, tiendo a generalizar. Claro que... no sé... [intervalos de duda]
...
...
[momentos de crisis]
...
lucidez.
Creo tener algunas cosas buenas. Enlatadas, en conserva. Como todos, seguramente.
Y la exigencia... esa chocha y refinada, estirada y soberbia que no te deja escapar. La misma que te golpea una y otra vez, una y otra vez, derecha, izquierda [campana de ring]
la exigencia que nos lleva a renunciar, a apretar, a tensar la cuerda.
A dar giros y giros, a retorcer la cabeza, y por extensión las ideas.
No soy el peor. Fracasé al intentar ser menos gris.
He conseguido quedarme con algunos colores, a ratos. Dibujo lo que puedo, no lo que me dejan.
No entiendo muchas cosas. No soy [suficientemente] listo.
Pero, qué narices... lo sigo intentando. Desde el sofá o desde donde sea. Riéndome de todos o lamentándome por mi mismo. Desde el polo opuesto a la más tranquila de las orillas de la serenidad. La que se va y se viene como la antena de la televisión de esta casa.
[...]
Lo sigo intentando. Y ha vuelto a llover...
No sé puede pedir más. En el fondo, es lo que hay.
[arrivederci]




